Street Marketing es una estrategia que para según qué públicos, objetivos y nichos de mercado puede dar mejores resultados que ninguna otra. Normalmente son campañas con alta carga emocional y que hacen que se despierte el interés del individuo de manera rápida e impulsiva. Pero no siempre tiene que ser así, un simple juego de branding callejero puede aportarnos grandes beneficios a la marca. Todo depende de los objetivos que persigamos.
La clave reside en captar la atención de la persona en pocos segundos y sorprenderle gratamente, algo que no suele ser nada fácil pero que si se lo logra es un éxito a corto y largo plazo. Una sonrisa o una cara de sorpresa suele ser la mejor prueba de que ha funcionado.
Las reacciones suelen provocar un boca a boca que se propaga rápidamente en los entornos cercanos de quienes se han visto involucrados en la acción y por lo tanto son campañas que a nivel local pueden ser muy válidas: concentradas y rápidas. Una buena alternativa al simple reparto de flyers, a la exposición de carteles publicitarios en sus ubicaciones habituales, siempre y cuando queramos marcar un punto de diferencia y conseguir un plus. A veces basta con un simple detalle que cree originalidad.
A continuación un ejemplo de street marketing, sencillo, pero que encaja perfectamente con la marca y con el objetivo de concienciar a la gente acerca de una enfermedad que nos puede afectar a todos.