
Del mismo modo que contratamos al mejor servicio de catering para nuestras reuniones de trabajo o acudimos al mejor médico especialista para que nos opere de la rodilla, ¿por qué no elegir al mejor profesional para confiarle el valor de nuestra compañía?
Si lees un anuncio con esta apariencia “Cómo convertirte en diseñador gráfico en 10 pasos” deberías desecharlo directamente. Si te llama otro prometiéndote tu título de Community Manager con un curso acelerado de 20 horas no deberías fiarte. También deberías desconfiar, como empresa, de personas que accedieron a estos cursillos y se quedaron ahí. ¡Tu negocio peligra en sus manos! Porque ser CM no es estar enganchado a las redes sociales. Ser diseñador no es saber usar la herramienta Photoshop y ser ilustrador tampoco es saber usar la herramienta Ilustrator. El de diseñador no es un oficio que se aprenda de un día para otro haciendo un par de tutoriales. Hacen falta años de aprendizaje y más aprendizaje para llegar ser un diseñador gráfico profesional.
Te vamos a contar lo que no te contaron entonces:
Para poder llegar a ser “eso” se necesita todo lo que puede abarcar una extensa formación en comunicación visual, incluyendo aspectos como teoría de la composición, percepción de los colores, conocimientos profundos de las tipografías, la legibilidad, el espacio…Pero ojo, el diseño no es una carrera artística, no de la forma en que muchos la entienden. Si bien se trabaja con cierta materia estética (color, forma, buen gusto, etc), el propósito de esta profesión involucra una proporción equivalente de servicio. Todo diseño va destinado a la consecución de un objetivo: mejorar la imagen de una marca, destacar entre la competencia, comunicar adecuadamente tu identidad… Que te hagan un trabajo de diseño “bonito” no significa que el trabajo sea profesional ni esté bien acabado.
Así que por regla general, desconfía de cualquier oferta que suene a precio de risa o de aquel conocido que te contacte con otro conocido para hacerte un folleto, ya que obtendrás un trabajo mediocre y un lastre para tu imagen. Debes entender que dejar la imagen de tu negocio en manos de cualquiera puede acabar con ella fácilmente.
En países como Holanda o Alemania, las empresas valoran la profesión recurren a diseñadores profesionales para la creación de sus páginas web, imágenes corporativas, folletos, etc. Del mismo modo que contratamos al mejor servicio de catering para nuestras reuniones de trabajo o acudimos al mejor médico especialista para que nos opere de la rodilla, ¿por qué no elegir al mejor profesional para confiarle el valor de nuestra compañía?
Para ello debes realizar inversiones significativas e inteligentes porque de esa elección dependerá la imagen que el público tenga de nosotros. Una compañía no es solo lo que vende o los servicios que ofrece, es también lo que se percibe de ella. Si conseguimos una imagen sólida y atractiva, representativa de su actividad y filosofía de trabajo, nos ayudará a diferenciarnos de la competencia y posicionarnos con ventaja en el sector.
Y recuerda, en la especialización está la clave: la típica empresa de informática general no va a poder estar al día en lo referente al diseño web y las últimas novedades de lo que se “cuece” en la red. Para ser un diseñador experto hay que aprender cosas nuevas cada día, estar al tanto en las nuevas tendencias, explorar nuevos espacios creativos y mantener una actitud proactiva hacia la formación continua. Porque este oficio no duerme y no va a esperar a que despiertes.
Para terminar os dejamos un vídeo de vis cómica pero que describe a la perfección lo que ocurre a día de hoy en la profesión: